Más que cansancio en el cuerpo, fue mi mente repleta de incertidumbres la que capotó.
Apenas pude abrir los ojos a la realidad. Apenas pude mover los pies hacia la verdad.
Este mundo no necesita de más zombis. Por ello despierto.
Pienso: "El mundo también puede prescindir de uno que otro vivo".
Estas son mis primeras palabras en la era post-zombi, cuando ya devoré todo mi cerebro.
Amanezco en la realidad del lunes 17 de septiembre de 2012.
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